Con el frío, ¡es el pan de cada día lidiar con resfriados y otras molestias típicas del invierno! Si además estás embarazada y te toca enfrentarte a una nariz taponada, tranquila, que aquí en La Cestita del Bebé te contamos cómo manejarlo sin dramas.
¿Te sientes un poco perdida con eso de la nariz congestionada durante el embarazo? ¡No te preocupes, estás en el sitio indicado! Resulta que, desde el minuto uno en que das positivo, tu cuerpo empieza a experimentar un desfile de síntomas (algunos más simpáticos que otros, claro).

Ya conoces los clásicos: falta de regla, un poco de dolor en la barriga, el pecho que parece de otro planeta… pero ¿nariz taponada? Sí, sorprendentemente, es de lo más común, aunque a muchas les pilla desprevenidas.
Esta congestión no es casualidad; está relacionada con los subidones hormonales que llegan como invitado no tan sorpresa al principio del embarazo.
¿El resultado? Tu cuerpo manda más sangre a zonas como el revestimiento de la nariz, y ¡zas!, ahí tienes tu «efecto secundario». Este fenómeno tiene nombre y apellido: rinitis del embarazo.
¿Qué es la rinitis durante el embarazo?
La rinitis del embarazo es esa amiga incómoda que nadie invitó, pero que aparece de todos modos. Está causada por los cambios hormonales propios de esta etapa y suele provocar irritación e inflamación en las fosas nasales. Lo que es peor: muchas futuras mamás lidian con un exceso de moco, estornudos frecuentes y una sensación constante de nariz congestionada.
Un detalle curioso (y algo molesto): esta congestión suele notarse más por las mañanas. Te despiertas con la nariz completamente bloqueada, pero ¡sorpresa! No hay rastro de mucosidad. A medida que avanza el día, el moco «despierta» también, empieza a drenarse y ahí vienen los estornudos y el goteo nasal. Todo un planazo, ¿verdad?
¿Cuánto dura la rinitis del embarazo?
Pues depende. En general, esta condición dura entre 4 y 6 semanas, pero puede presentarse en cualquier momento del embarazo. Sin embargo, lo más común es que haga su entrada triunfal al final del primer mes y se quede contigo durante los primeros tres meses.
¿Y qué tal el combo con las náuseas, los dolores de cabeza y esa sensación de nariz obstruida que parece no darte tregua? Es frustrante, lo sé. Yo misma lo he vivido, y la sensación de no poder respirar con normalidad es, literalmente, sofocante. ¿Te ha pasado también?
Síntomas de la nariz taponada del embarazo
Los síntomas de la nariz taponada varían de una mujer a otra, pero aquí te dejo la lista de los más comunes para que te sientas menos sola en esta lucha:
- Tos persistente (¡la de las tres de la madrugada, claro!).
- Estornudos que parecen eternos.
- Picor en la nariz (te dan ganas de arrancártela, ¿verdad?).
- Nariz que moquea sin descanso.
- Respiración dificultosa, especialmente al acostarte.
- Sensación de oídos obstruidos por mucosidad.
- Migrañas ocasionales.
En casos más serios, la nariz taponada no solo viene por exceso de moco, sino también por otros factores. Por ejemplo, la formación de pólipos en el tabique nasal, que además tienden a sangrar con facilidad si los tocas.
Si cuando te suenas la nariz lo único que ves es moco transparente y pegajoso, no te preocupes demasiado, es bastante normal. Pero si aparecen hemorragias nasales, eso ya es otro tema. Las hemorragias pueden asustar y deben tratarse cuanto antes para evitar problemas mayores.
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Causas de la nariz taponada durante el embarazo
¿Nariz taponada desde que te levantaste? ¡Bienvenida al club! La congestión nasal en el embarazo es más común de lo que imaginas, y no, no siempre tiene que ver con un resfriado. Aunque los resfriados o incluso las hemorragias nasales pueden estar relacionados con la aparición de pólipos nasales, lo cierto es que muchas veces la causa es un poco más «hormonal».
Si te encuentras con la nariz bloqueada, pero sin fiebre, dolor de garganta o tos fuerte, probablemente no estés resfriada. De hecho, ¡ni siquiera es gripe! A veces, hay que diferenciar entre la típica rinitis del embarazo y las alergias, que suelen ir acompañadas de picazón en ojos, nariz y garganta.
Entonces, ¿por qué pasa esto? La culpa (en su mayoría) la tienen los estrógenos. Desde el inicio del embarazo, tus niveles de esta hormona se disparan, y aunque es súper importante para la gestación, también trae «efectos secundarios» como la inflamación de la mucosa nasal.
Además, tu cuerpo empieza a producir más moco como un mecanismo de defensa para protegerte de microorganismos. ¿El problema? Cuando este sistema se pasa de la raya, respirar puede volverse un reto.
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Tratamiento para la congestión nasal durante el embarazo
Despertarse con la nariz taponada y pasar el día moqueando es un fastidio, especialmente cuando ya estás lidiando con los primeros malestares del embarazo.
Una buena respiración no solo te permite descansar mejor, sino que también influye en tu apetito y asegura que tus tejidos (y los del bebé) reciban suficiente oxígeno.
Aunque deshacerte de la nariz taponada puede parecer una misión imposible en esta etapa, hay formas seguras de aliviarla.
Lo que NO debes usar
- Aerosoles nasales descongestionantes: Productos como Respibien, que tienen un efecto vasoconstrictor, están fuera de la lista. Aunque te despejan la nariz, también pueden reducir el flujo de sangre hacia la placenta, lo que podría afectar al desarrollo del bebé.
- Medicamentos sin recomendación médica: Recuerda, ¡no todo lo que está en la farmacia es apto para embarazadas!
Remedios seguros y caseros
- Masaje nasal: Suena simple, pero un suave masaje en la zona de los senos paranasales puede hacer maravillas para aliviar la presión.
- Nebulizadores de agua de mar: ¡Un clásico infalible! Son 100% naturales y ayudan a mantener la nariz hidratada mientras alivian la congestión.
- Humedecer el ambiente: Usa un humidificador en tu dormitorio o coloca un recipiente con agua cerca de una fuente de calor. Esto mantiene el aire más húmedo y evita la sequedad nasal.
- Ducha de vapor: Tomar una ducha caliente no solo te relaja, sino que también puede despejar tus fosas nasales.
- Eleva tu cabeza al dormir: Coloca una almohada extra para mantener la cabeza un poco más alta. Esto ayuda a que el moco drene mejor durante la noche.
- Infusiones calientes: Tés o caldos pueden ser tus mejores aliados para aliviar esa sensación de obstrucción, ¡además de reconfortarte!
Como aliviar la nariz taponada durante el embarazo
Si estás harta de lidiar con la nariz taponada, ¡toma nota! Aquí tienes algunas soluciones fáciles y seguras para respirar mejor:
- Enjuagues nasales: Usa una solución salina o un enjuague nasal apto para niños. Son suaves y efectivos para limpiar las fosas nasales.
- Ducha caliente: Mientras disfrutas del agua tibia, aprovecha para inhalar el vapor y despejar tu nariz.
- Inhalaciones de vapor: Llena un recipiente con agua caliente, pon una toalla sobre tu cabeza y respira el vapor (con cuidado, ¡no te quemes!).
- Hidratación: Bebe al menos 2 litros de agua al día para mantener las mucosas hidratadas y evitar que el moco se espese.
- Vitamina C: Incluye alimentos como naranjas, fresas o kiwis en tu dieta para darle un empujón a tu sistema inmunológico.
- Elevación al dormir: Si la nariz te juega malas pasadas por la noche, duerme con un par de almohadas extra para facilitar la respiración.
Cuando el ambiente no ayuda
¿Vives en un lugar seco? Entonces, puede que el aire esté empeorando tu congestión. Usa un humidificador para mantener una humedad agradable en casa, especialmente en el dormitorio. Esto ayudará a evitar que la mucosidad se seque y hará más llevadera la respiración.
Consulta médica si es necesario
Si después de probar todo esto sigues con problemas, no te preocupes. Habla con tu médico para evaluar otras opciones. Puede recetarte algún tratamiento específico que sea seguro tanto para ti como para tu bebé.
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